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PATRICIOS Y PLEBEYOS

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PATRICIOS Y PLEBEYOS

PATRICIOS Y PLEBEYOS

por: Hugo Díaz

En la más reciente reunión de trabajo en el congreso del estado de Coahuila quedó de manifiesto una vez más lo que sucede cuando los legisladores llegan por un partido del cual no conocen más que el significado de sus siglas, y no se preocupan por conocer los estatutos, principios, misión, visión, etc.

Fue la diputada Lizbeth Ogazón Nava la encargada de espetarle a su compañera de bancada Tania Flores Guerra que no todo lo que ha propuesto con su investidura de legisladora lleva la intención de favorecer a los más desvalidos, a los pobres, a la gente del pueblo como lo establecen los principios del partido por el que ambas llegaron a palacio de Coss.

Ogazón Nava es una mujer que se jacta de ser cofundadora en Coahuila del movimiento de regeneración nacional,  y no es la primera vez que tiene este tipo de fricciones con sus correligionarios a quienes ella considera como “externos”, es decir, gente que llegó de otros partidos políticos, como Armando Guadiana.

Lizbeth le dijo a Tania “somos nosotros la voz de su ideología, que es obvio que usted desconoce, Que no se ha tomado la molestia de leer los artículos básicos y documentos básicos, del partido ¡que le hizo favor de nominarla como candidata”, refiriéndose a los votantes de morena que llevaron a ambas al congreso local.

Acto seguido la también licenciada en derecho con estudios de posgrado le mostró el contenido del artículo ocho a la legisladora muzquence a manera de ilustración – en una especie de tenga para que aprenda-y de paso le pidió que se documentara sobre  la forma en la que los cuatro diputados por morena habían llegado a ocupar una curul.

Esto último por que Flores Guerra argumentó  en su defensa que haría caso omiso de las alusiones a su persona solo porque Ogazón Nava no había ganado una elección popular  por mayoría, lo que evidencia que la soberbia ha sido el ingrediente principal de la novel política en su corta carrera en la que ha sobresalido más por sus escándalos que por su trabajo productivo.

Como en la Antigua Roma, es claro que en morena existen los “patricios”, una suerte de políticos que se creen superiores al resto de sus correligionarios solo por haber ganado una elección popular por mayoría. Que se distinguían además por pelear y defender los intereses de los potentados, de la gente de dinero y que además consideraban que los plebeyos (el infeliciaje) poca participación debía tener en la toma de decisiones.

Esperemos que estas discrepancia patricio-plebeyas en el congreso local desemboquen en leyes que favorezcan al grueso de los coahuilenses y podamos el día de mañana hablar de un poder legislativo que en verdad se ocupa de temas de interés social y el palacio de Coss no se convierta en una sala de capacitación sobre ideología política.

¡Es cuanto!… dirían los aludidos.