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“No edurezcan su corazón”

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“No edurezcan su corazón”

“No endurezcan su corazón”

Por: Eusebio Ruiz Ruiz.

Martes 18 de julio de 2023, poco después de las 7:30 A.M. me entero de que la techumbre central del Colegio Antonio Repiso se derrumbó.

Inmediatamente después de enterarme, la intranquilidad me invadió, en ese lugar laboran personas por las que siento un gran aprecio, además tengo en alta estima a quienes están involucrados en la educación de niños, adolescentes y jóvenes, sean directivos, docentes, administrativos, intendentes o encargados de cocina, esas eran las razones de mi preocupación, sabía que no había alumnos y eso daba cierta paz.

Quienes participaron en el rescate de las personas atrapadas lo hicieron con rapidez y en forma coordinada, de eso fui testigo.

Las autoridades municipales y estatales estuvieron en el lugar en donde tenían que estar y el tiempo que tenían que permanecer, así debe ser y así lo hicieron.

Al final, después de las 10:00 A.M., se notaba en el rostro de los rescatistas la satisfacción, no era para menos, el accidente fue de gran magnitud y las tres mujeres rescatadas estaban con vida y bien.

Minutos después del lamentable incidente la noticia se difundía con rapidez en los medios de información digitales, los comentarios empezaron a surgir en las redes sociales.

La mayoría de los comentarios que surgieron por Facebook eran agresivos e iban dirigidos a la Institución afectada, a las autoridades municipales y estatales, a Protección Civil, a los ricos, a las religiosas responsables del Colegio, etc., ni los reporteros se escaparon de la crítica destructiva y estúpida.

Alguien, aprovechando las redes sociales y el lamentable incidente, se mofaba de las religiosas y de su dios, a ellas despectivamente las llamaba “monjas”.  Sin embargo, el Dios de las Hermanas del Divino Pastor actuó y libró de una desgracia mayúscula, si el accidente hubiera sido una hora más tarde, a las 8:30 A.M, créame, no exagero, varios hogares en Cd. Victoria estuviéramos de luto o en graves problemas, a esa hora entraba la mayor parte del personal.

Las críticas mal intencionadas es lo que me ha llevado a escribir este comentario.

Ya en la noche, en un rato de lectura, me encontré la frase que aparece como título: “No endurezcan su corazón”. Solo un corazón de piedra, frío, árido, insensible y saturado de miseria puede agredir a quien está en graves dificultades. ¿Por qué deshumanizarse cuando lo que se requiere es ser más humano?, ¿por qué criticar tanto cuando lo que importa es lanzarse a la ayuda?

Las primeras personas que se enteraron de lo que había pasado en el interior del Colegio no encendieron su celular para “morder” con rabia, tomaron la carretilla, el pico y la pala, fueron a servir con lo que tenían, al parecer eran los trabajadores del Paseo Pedro José Méndez. ¿No es esto más humano que estar exteriorizando en el Facebook lo más podrido de la vida?

“No endurezcan su corazón”. ¿Quiénes? Esos que se pasaron tecleando insultos, deseando el mal.

Al fundador del psicoanálisis Sigmund Freud (1856-1939) se le atribuye la frase: “El primer ser humano que lanzó un insulto en lugar de una piedra fue el fundador de la civilización”, después vino el razonamiento y el sentido común.  No sé si esa gente agresiva se quedó en el insulto y no avanzó, o ya va en retroceso.

No tenemos razón para destruirnos, menos cuando el semejante está caído.

Tomemos conciencia, somos humanos, no depredadores.

Edificante es lo que una alumna escribió en una cartulina: “Hermana Carmelita ¡recupérese pronto! La queremos mucho #Soy Repiso”.  Un verdadero ejemplo de sensibilidad, apoyo, amor y madurez. 

De un mal, otros no deben sacar provecho, no es ético, sería vergonzoso que otros colegios particulares se aprovecharan de la situación para llenar sus aulas, hablaría muy mal de estas instituciones, en estos casos se debe dar la mano, hasta que la situación se normalice.

En el comunicado firmado por la Congregación de las Hermanas del Divino Pastor está claro, hay total disposición para colaborar con las autoridades, su interés primordial es la seguridad y tranquilidad de la comunidad del Colegio.

En la vida las aguas no siempre son cristalinas y en muchas ocasiones la oscuridad se impone sobre la luz del día, no se puede ver bien por dónde seguir, sin embargo, todo el personal, padres de familia, alumnado y exalumnos del Colegio Antonio Repiso tienen bien claro lo que es parte de su espiritualidad: “Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me dan seguridad” (Salmo 23,4).

Estoy seguro de que todos los integrantes de la gran familia Antonio Repiso cerrarán filas, saldrán adelante; la dificultad los hará más fuertes.