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El mañana se sigue esperando

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El mañana se sigue esperando

El mañana se sigue esperando

Por: Eusebio Ruiz Ruiz.

Edwin Castro Rodríguez, revolucionario nicaragüense, escribió el poema «Mañana, hijo mío, todo será distinto…», fechado el 1 de diciembre de 1959, lo dedicó a su hijo de casi tres años, meses después, el combatiente, murió acribillado.

«Mañana, hijo mío, todo será distinto.
Se marchará la angustia por la puerta del fondo
que han de cerrar, por siempre,

las manos de hombres nuevos.

Reinará el campesino sobre la tierra suya
-pequeña, pero suya-
florecida en los besos de su trabajo alegre.

No serán prostitutas las hijas del obrero,
ni las del campesino;
pan y vestido habrá de su trabajo honrado.

¡Se acabarán las lágrimas del hogar proletario!
Mañana, hijo mío, todo será distinto:
sin látigo, ni cárcel, ni bala de fusil
que supriman las ideas.

Caminarás por las calles de todas las ciudades,
en tus manos las manos de tus hijos,
como yo no lo pude hacer contigo.

No encerrará la cárcel tus años juveniles
como encierra los míos:
ni morirás en el exilio,
temblorosos los ojos,
anhelando el paisaje de la patria,
como murió mi padre.

¡Mañana, hijo mío, todo será distinto!»

El poeta y revolucionario fue llevado a prisión el 12 de octubre de 1956, acusado de la muerte del fundador de la dinastía de los Somoza, se dice que le aplicaron la ley fuga el 18 de mayo de 1960, su lucha fue contra la dictadura tiránica y represiva de Anastasio Somoza García.

Edwin Castro Rivera, actualmente tiene 65 años de vida, fue aquel niño al que su padre le dedicó ese mensaje cargado de esperanza, hoy es un incondicional, un títere, de la dictadura Daniel Ortega-Rosario Murillo, (los nuevos Somoza); el esperanzador poema no se hizo realidad, el hijo de aquel opositor a la dictadura somocista se ha convertido en uno de los integrantes del actual gobierno opresor del pueblo nicaragüense. Los sueños, la rebeldía, la lucha y la sangre de un padre sepultados por las acciones de su hijo.

Algo semejante sucedió con Daniel Ortega Saavedra, pieza clave para derrocar en 1979 al dictador Anastasio Somoza Debayle, hoy el exguerrillero sandinista se ha convertido en la versión más reciente de los Somoza, hoy es lo que ayer combatió, sepultó sus propios ideales, su esposa le ayudó a enterrarlos.

Mientras tanto, «Mañana, hijo mío, todo será distinto…», sigue vigente en Nicaragua, y en otros lugares.