Grupo Metrópoli

No hay mejores ejemplos del estancamiento

 

DEL ABOGADO AMIGO

Luis Torre Aliyán

No hay mejores ejemplos del estancamiento

Sin decir que López Obrador y Josefina Vázquez Mota eran mejores opciones para los mexicanos en 2012 –porque para mí ninguno de los dos es lo suficientemente competitivo-, lo cierto es que el peor candidato en la carrera rumbo a Los Pinos de hace 5 años, era el hoy Presidente de la República.

Lo afirmo categóricamente y sabedor de que Usted comulga conmigo, estimado lector, pues no sólo fue una candidatura llena de pifias como la de la Feria del Libro en Guadalajara, sino que, Peña Nieto traía en la frente (y trae) el lado más representativo de la histórica obscuridad priísta.

Sin embargo, bastó con una campaña intensa en televisión y las argucias de siempre, para que a pesar de las opiniones de empresarios de bien, analistas, investigadores, escritores y académicos serios, terminara como titular del Poder Ejecutivo hasta 2018, aun siendo un personaje cuyo perfil profesional y moral no estaban a la altura del tamaño de los problemas que tenía enfrente México.

Pero, las preguntas deben ser: ¿Por qué bastó con que pisaran el acelerador con programas de televisión tendenciosos? ¿Por qué bastó con que recurrieran a las eternas argucias electoreras de compra de votos? ¿Cuál es el factor determinante para que sin mucha complejidad, con ejercicios manipuladores incidieran en que una mayoría relativa de la ciudadanía se inclinara por una opción electoral que no era la mejor? Dicho de otra manera: ¿Qué es lo que provoca que hundidos en la injusticia social, una mayoría se someta a los intereses de una minoría insensible y desconsiderada?

Es la pobreza, que traducida en ignorancia conserva su indiferencia. Sería mi respuesta.

Lo digo con tristeza pero es real: No hay mejores ejemplos del estancamiento del país que lo que pasó en las elecciones del Estado de México y de Coahuila. Veámoslo así: Hace 59 meses ganó Peña Nieto la elección, y en ejercicios electorales casi idénticos a aquél ganaron hace algunos días –contra todo pronóstico lógico- Del Mazo y Riquelme. ¿Qué pasó en casi 60 meses? Permitimos lo que siempre caracterizó al Dinosaurio: más de una cínica administración de la pobreza.

No más desigualdad. Tenemos que ver por los demás a la par de nuestras actividades diarias, hombre; tenemos que ser responsables socialmente. Disculpe de antemano la desfachatez, pero me atrevo a proponerle cuatro cosas en su agenda, estimado lector:

1) Debemos luchar incansablemente por dignificar el salario mínimo; que no solo llegue sino supere los $92 diarios que marca la Línea del Bienestar de CONEVAL.

2) Debemos combatir la corrupción participando de manera efectiva e inteligente, ya sea en la integración del Sistema Anticorrupción en Tamaulipas, o por lo menos, asumiendo tal lucha como postura personal y familiar.

3) Que con independencia de la sanción administrativa o penal que deba recaer sobre un corrupto, mientras tal castigo legal no llegue, Usted desapruebe la forma inmoral en que dicha persona incrementó su patrimonio: esos pillos deben sentir la indignación social aunque sea con su aislamiento en la sociedad.

4) Si es Usted Trabajador, pues trabaje más, ponga el doble de esfuerzo y empeño, ello lo hará más competitivo, y en consecuencia rendirá frutos; y si es Patrón, sea más creativo: dinero fácil del gobierno y falta de visión en nuevos negocios (en compañía de la eterna corrupción hipócrita) es lo que nos tiene atascados en muchísimas ciudades en México, incluida nuestra Victoria.

En serio, veamos el 2018 en el espejo de ayer: se necesita mucha más participación social para derrotar a los fantasmas. Por favor: No más administración de la pobreza en México.

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